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Simbología en La Moneda Hispanoamericana:

 

Lic. Manuel F. Rojas Aponte

 

En ocasiones los coleccionistas nos maravillamos al observar una moneda en particular y la reconocemos como digna de pertenecer a nuestros monetarios solo por lo que es y no por lo que representa. Sin embargo, es común menospreciar la importancia simbólica de los diseños que muestran en sus caras, siendo esto una verdadera lástima.

Desde la antigüedad los diseños de las monedas han sido más que utilitarios y han intentado representar los iconos sociales, antropológicos y psicológicos de las naciones y no solo para encarnar lo que las sociedades son, sino además para introducir nuevas concepciones al colectivo. De esta realidad no se escapa la moneda latinoamericana; muy por el contrario esta nos muestra, como muy pocas, las vicisitudes de la formación de las naciones a través de la historia, sin contar las claras influencias que han tenido en el arte numismático corrientes de pensamiento como la ilustración o tradiciones iniciáticas como la masonería.

El monetario hispanoamericano ya emancipado tiene una riqueza simbólica muchas veces menospreciada, sin duda engendrada a su vez en la misma heráldica española. El antecedente más significativo lo tenemos en las macuquinas con la leyenda “PLVS ULTRA” (más allá)entre las Columnas de Hércules simbolizando no solo que el Imperio Español se extendía más allá de la antigua puerta del Limbo en el estrecho de Gibraltar, si no además como una representación del hombre que se ha sobrepuesto a los excesos simbolizados en esas columnas, extendiendo la civilización y en particular la cristiandad hasta donde el sol se oculta. Igualmente interesante es el tipo de los dos mundos entre columnas sobre el mar (1732 – 1772) con la leyenda “VTRAQUE VNVM” (unión del viejo y nuevo mundo) emblema de la unión de América y la Metrópoli con el auspicio del mar, conformando así un mundo en armonía y equilibrio que se ubica en el justo medio aristotélico, una vez más entre los extremos representados en las columnas.

Quizás uno de los símbolos que más se mantiene en la moneda hispanoamericana después de la emancipación es el gorro frigio; el cual usaban los antiguos frigios que con el nombre de “bonnet phrygien” se tomo como emblema de la libertad por los revolucionarios franceses en 1793, como muestra de admiración a la heroica resistencia que presentó el pueblo frigio contra sus numerosos invasores, como lo fueron los griegos, gálatas, lidios, persas, seleúcidas, atálidas y romanos entre otros.

Pero independientemente de estas precisiones históricas, las cuales no dejan de ser importantes, es pertinente preguntarse: ¿Por qué un gorro ha de ser el símbolo por excelencia de la libertad?... A esto podemos responder que al colocarse el gorro frigio sobre la cabeza de una doncella idealizada no se hace más que simbolizar que la libertad esta por encima de la razón del hombre y que por ello debe ser la máxima a seguir, y a su vez la libertad es algo vacío si no se acompaña de la prudencia y la razón. En realidad la dama con gorro que se ilustra en nuestros centavos negros venezolanos o en las piezas argentinas no es la libertad, es el ideal humano de ética y estética ungido por la libertad. Este mismo simbolismo puede aplicarse a los casos, donde el gorro frigio figura sobre una vara (Colombia) o solitario y radiante (México), ilustrando así el ideal de la libertad pura y simple; o sobre una columna (El Salvador) aplicando la estabilidad y el sostén simbolizados en la columna al ideal de libertad. Quizá una de las combinaciones más interesantes es la presente en los escudos de oro mexicanos acuñados entre 1846 y 1871 donde una mano sostiene en una vara un gorro frigio apoyado en un libro que simboliza la constitución, con la leyenda alrededor: LA LIBERTAD EN LA LEY; todo esto es bastante ilustrativo: La ley te protege de los excesos de los demás pero también de tus propios excesos, la libertad debe tener fronteras y esas fronteras están en la ley.

Otra combinación interesante es la presente en las monedas Paraguayas entre 1845 y 1889 donde se muestra al gorro frigio radiante sobre una vara que lo mantiene a altura y permaneciendo bajo él un león azuzado, en paralelismo del emblema del Reino de León de España, es decir, la libertad sobrepuesta al imperio Español. Este diseño se continúo usando en las monedas del Paraguay  hasta 1988.

En América latina se dieron muchas versiones, en las cuales el gorro frigio sobre la doncella fue sustituido por tocados indígenas (República Dominicana, Colombia), Diademas (plata venezolana de 1858) o por una corona de frutos y flores (Perú), Existe en particular una ilustración simbólicamente recargada en las piezas peruanas de plata acuñadas entre 1863 y 1935 donde se muestra, una vez más, una apacible doncella sentada sobre un escudo guerrero con un sol radiante, símbolo de la templanza y apoyándose sobre una vara en la punta de la cual permanece una vez más el gorro frigio. Y al frente una pequeña columna con una cinta parlante que reza: LIBERTAD y sobre el capitel de la misma una corona de laureles, símbolo de la sabiduría y la prudencia, alrededor la leyenda: FIRME Y FELIZ POR LA UNION. Esta composición habla por sí sola: Apoyados en la libertad y la templanza y guiados por la sabiduría y la prudencia.

La Doncella tocada de armadura ha sido siempre relacionada con la Victoria, y esta es otra dama presente en La Moneda Hispanoamericana. Una de las más llamativas es la mostrada por las monedas de oro chilenas entre 1839 y 1892, en estas piezas se muestra a la libertad guerrera que ha colocado sus armas en suelo y que, apoyándose en estas, permanece con su mano sobre la constitución en señal de juramento, alrededor la leyenda reza: IGUALDAD ANTE LA LEY: Esta composición sin duda alguna hace mención a la nueva condición de hombres iguales que habían adoptado los héroes de la emancipación chilena, y a su vez muestra el ideal del soldado, el cual, aún teniendo el monopolio de la violencia legítima y, por ende, el control de las armas, ha jurado lealtad a su pueblo y a su Estado.

Otro de los destacados diseños dentro del monetario hispanoamericano corresponde a las acuñaciones republicanas de 8 reales peruanos entre 1822 y 1823 donde se muestra de un lado a la justicia armada de espada y del otro a una doncella, que bien pueda ser la virtud, con una rama de olivo en su mano y entre estas dos una alta columna, alrededor la leyenda: POR LA VIRTUD Y LA JUSTICIA. En este caso particular, la columna viene a significar el equilibrio ideal que debe existir entre la justicia y las virtudes como la tolerancia y la compasión

Curiosamente, la moneda hispanoamericana no se ha limitado a mostrar los típicos símbolos del pensamiento de La Ilustración, sino que ha usado los símbolos heráldicos del Imperio Español, que son el león y el castillo, para mostrar su soberanía y el recuerdo de su epopeya. El primer caso ya lo citamos anteriormente en las monedas del Paraguay entre 1846 y 1871; otro ejemplo, con un significado muy similar pero usando el castillo, lo tenemos en los cuartillos acuñados en Ecuador entre 1842 y 1843, estos muestran un castillo en la cima de una colina y un cóndor andino sobrevolando sobre este, la idea es muy simple: no sirve de nada ser el dueño de la tierra ante un pueblo que es dueño de su cielo, por lo cual el espíritu americano se impuso al dominio español.

De manera similar, los argentinos en la localidad de Córdoba usaron un típico castillo español para colocarlo en sus piezas republicanas, con la particularidad que este tiene izados desde si mismo siete pabellones patriotas, dando la idea de el castillo del imperio que ha sido tomado por los emancipados.

Es  necesario indicar, que los símbolos y composiciones aquí descritos, son el resultado de un amalgamiento de las diversas corrientes filosóficas que vinieron a desembocar en la emancipación hispanoamericana. Y en esto jugó un papel importante, como ya se dijo, el simbolismo de la masonería. Sin duda alguna, los primeros líderes de nuestras patrias eran masones reconocidos, y trataron de ilustrar en símbolos de reflexión la naturaleza de sus sociedades, así como inculcar el apego a la patria mediante su representación en un objeto que nadie rechaza: El Dinero. Esto es una realidad, si bien no tan manifiesta y evidente como en las piezas Francesas donde abiertamente se muestran herramientas masónicas como el nivel de albañil entre otros emblemas (Véase acuñaciones en plata de la 1º, 2º y 3º República); o en las monedas estadounidenses donde se evidencia un críptico y hermético contenido masónico en piezas como el 20$ Saint Gaudens (1907-1933), el ½$ Walking Liberty (1916-1947), el ¼$ Standing Liberty (1917-1930) y el dime Mercury (1916-1945)

Ya con la entrada del siglo XX, la simbología deja de ser tan explícita, y cambia con clara influencia del “Art déco” francés el cual se hace manifiesto en particular en países como Paraguay, donde destacan las piezas de 20 centésimos de 1930 conmemorativas  del centenario de la creación de La República Oriental del Uruguay con una doncella sentada en símbolo de la estabilidad. Otro caso interesante es el de la pieza de un balboa de Panamá acuñada entre 1934 y 1953 que muestra a una doncella que se apoya en el escudo de armas panameño y que sostiene en una mano una rama y una cinta parlante que reza: PRO MUNDI BENEFICIOy con la otra un haz idéntico al usado en la heráldica estadounidense, el concepto del diseño es muy simple y se complementa con la leyenda de la cinta: En Beneficio del Mundo con el auspicio de los Estados Unidos; haciendo colación, sin duda alguna a la separación panameña de Colombia promovida por USA para construir el Canal del Istmo y tener control sobre esto, es decir: el mundo se ha beneficiado con la construcción del canal gracias a los Yankees… Que cada cual haga su juicio sobre esta irreverente pero brillantemente concebida composición.

También el pensamiento positivista tiene mucho efecto en la materia que nos ocupa, los diseños de todo el monetario hispanoamericano se hacen más sobrios y se le da más protagonismo a las leyendas, entre estas tenemos: ECONOMIA ES RIQUEZA, PATRIA Y LIBERTAD, EN DIOS CONFIAMOS, CON LIBERTAD NI OFENDO NI TEMO, entre otros: Por esto  los diseños de las monedas hispanoamericanas se han vuelto más estándares, especialmente a partir de los años 40`s, donde la sobriedad comienza a rayar en lo ordinario y simplista. A ciencia cierta, ni si quiera las acuñaciones conmemorativas han escapado de esta tendencia, la cual no abarca solo a Hispanoamérica, sino más bien al mundo entero, con algunas excepciones como las piezas conmemorativas de Israel, Francia e Italia, los llamados “cincuentines modernos” de España, entre otros.

Ya para cerrar, es importante destacar que las ilustraciones que muestran las monedas muchas veces son usadas en la guerra psicológica para imponer protagonismo; por ejemplo, Alejandro Magno hizo que las monedas de La Magna Grecia mostraran una efigie del Dios Zeus con una clara semejanza al perfil del conquistador, de esta forma no resultaba una imposición a sus súbditos, podría decirse que Alejandro Magno no se creía Dios, sino que simplemente “se le parecía”, tanto así que Zeus había elegido mostrarse ante sus creyentes con una imagen similar a su Rey para ungir la plata que circulaba de mano en mano. Un caso muy similar a este lo tenemos en Cuba con la pieza de 40 centavos de 1962 la cual “en teoría” fue emitida en honor a Camilo Cienfuegos quien había muerto dos años atrás, por lo cual la efigie debería ser de este, sin embargo, el grabador, se esforzó mucho, yo diría que demasiado, para crear una especie de busto “híbrido” entre Camilo Cienfuegos y Fidel Castro; podría uno preguntarse ahora: ¿Quién era realmente homenajeado en esta curiosa pieza?...

Esperemos que en el futuro el monetario hispanoamericano, nos vuelva a llenar de sorpresas como lo hizo durante casi todo el siglo XIX, de esta forma, los coleccionistas empezaremos a atesorar algo más que pedazos de metal más o menos escasos, para empezar a coleccionar trozos de arte, cultura e historia...

 

Fuentes:

KRAUSE, Chester y Clifford Mishler, (2002), “Standard Catalog of World Coins 1801 – 1900”, Krause Publications, 3º edition, Iola.

, (2004), “Standard Catalog of World Coins 1901 – 2002”, Krause Publications, 31º edition, Iola.